El cáncer de páncreas pronto se convertirá en la segunda causa de muerte por cáncer en los Estados Unidos. Para poder salvar más vidas, un grupo de investigadores de Oregon Health & Science University se propuso llegar a los grupos de personas más vulnerables, trabajar con ellos para crear un análisis de sangre confiable que permita detectar los primeros signos de cáncer y validar nuevas técnicas de diagnóstico por imágenes para ubicar y clasificar lesiones sospechosas y así garantizar un tratamiento oportuno.
El National Cancer Institute otorgó al equipo de OHSU una subvención de $3.8 millones por este trabajo, además de incorporarlos como miembros del Consorcio para la detección del cáncer de páncreas del NCI.
“Podemos trabajar más rápido como parte de este consorcio nacional”, dijo la investigadora principal, Rosalie Sears, Ph.D., profesora de genética molecular y médica en OHSU School of Medicine.
Sears y el Dr. Brett Sheppard son codirectores del Brenden-Colson Center for Pancreatic Care de OHSU y miembros del Knight Cancer Institute de OHSU.
“Estamos progresando mucho más rápido, y creo que tenemos una enorme oportunidad de tener un efecto positivo en poblaciones de alto riesgo”, dijo Sheppard, uno de los otros tres investigadores principales, y profesor de cirugía en OHSU.
En la última década, la tasa de supervivencia de cinco años en los pacientes con cáncer de páncreas subió del 6 al 12%. Las probabilidades de sobrevivir siguen siendo bajas porque la mayoría de los pacientes reciben el diagnóstico cuando los tumores ya se propagaron. Para quienes reciben el diagnóstico en la etapa más temprana, las tasas de supervivencia de cinco años pueden superar el 80%.
“Si podemos encontrar a estas personas en forma temprana, el panorama cambia completamente”, dijo Sheppard.
Las pruebas de detección del cáncer deben tener una sensibilidad muy alta para no pasar por alto los tumores peligrosos, pero además deben ser sumamente específicas para evitar falsas alarmas e intervenciones innecesarias. El equipo de OHSU está trabajando en un análisis de sangre para detectar el cáncer de páncreas a través del análisis de diversas proteínas que componen las partículas que liberan las células. La prueba que funciona mediante un microchip requiere pequeñas cantidades de sangre y se basa en el aprendizaje automático para identificar señales características de cáncer. Stuart Ibsen, Ph.D., profesor adjunto de ingeniería biomédica de OHSU School of Medicine, OHSU Knight Cancer Institute, está colaborando con este trabajo.
Para el seguimiento cuando el análisis de sangre indica la presencia de cáncer de páncreas, el equipo está desarrollando un protocolo de diagnóstico por resonancia magnética para detectar y caracterizar posibles tumores. El método de detección por resonancia magnética mide los niveles de inflamación y fibrosis, o ensanchamiento del tejido, como indicadores de lesiones precancerosas y cáncer de páncreas en etapa temprana. Otro de los investigadores principales, el Dr. Alexander Guimaraes, Ph.D., profesor de radiología diagnóstica en OHSU School of Medicine, OHSU Knight Cancer Institute, está a cargo de los estudios de diagnóstico por imágenes.
Para que todo funcione será necesario que una cantidad grande de personas con riesgo de cáncer de páncreas se postulen como voluntarias para la investigación. El equipo de OHSU puede aprovechar una cohorte grande, de personas de todo el estado, creada por el Knight Cancer Institute, conocida como Healthy Oregon Project, que ofrece pruebas de detección genéticas sin costo a miles de personas. Jackilen Shannon, Ph.D., profesora de la división de Ciencias Oncológicas de OHSU School of Medicine, OHSU Knight Cancer Institute, está a cargo del proyecto.
Shannon y el Dr. Gregory Coté, M.S., médico especialista en oncología en Massachuesetts General Hospital y otro de los investigadores principales del proyecto financiado por el NCI, encabezan el trabajo para entender y abordar los obstáculos de acceso a las pruebas de detección de cáncer entre miembros de comunidades minoritarias, particularmente aquellas comunidades que se ven desproporcionadamente afectadas por el cáncer de páncreas.
“Es fundamental encontrar la forma de llegar a las comunidades de bajos recursos y a las poblaciones subrepresentadas, porque no tienen acceso a pruebas de detección en ninguna parte del país y no están teniendo acceso a ensayos de detección temprana”, dijo Sears.
El objetivo del equipo de investigación es inscribir a personas con antecedentes familiares de cáncer de páncreas o que se hicieron un análisis genético que reveló mutaciones que se sabe que aumentan el riesgo. También están buscando personas de riesgo por tener quistes pancreáticos que se detectaron incidentalmente a través de medios de diagnóstico por imágenes.
Más allá de la investigación propuesta, OHSU ha creado diversos recursos en el Brenden-Colson Center que serán de valor para otras instituciones que son parte del consorcio nacional, como Dana Farber Cancer Institute de Harvard Medical School, Johns Hopkins University, Stanford University, University of Texas MD Anderson Cancer Center, entre otras.
En OHSU, el registro de tejido de páncreas de Oregón tiene más de 3,700 pacientes inscritos. El consorcio OHSU Pancreatic Cancer Early Detection (PRECEDE) ha inscrito a más 100 personas de alto riesgo, y la clínica de pruebas de detección de cáncer de páncreas en pacientes de alto riesgo de OHSU ha prestado servicio a más de 750 pacientes que se sometieron al menos a una prueba de detección.
“Hemos creado un impulso importante”, dijo Sheppard. “Aportamos muchos datos científicos al consorcio”.
El equipo de OHSU cuenta con el financiamiento del National Cancer Institute, de los Institutos Nacionales de Salud, con el número de subvención U01CA278923.