Los investigadores de la Oregon Health & Science University han encontrado que el consumo de cannabis durante el embarazo pudiera afectar el desarrollo y función pulmonar fetal, llevando potencialmente al desarrollo de afecciones crónicas de salud respiratoria, tales como asma en la adolescencia y la edad adulta.
El estudio, publicado hoy en la revista American Journal of Physiology-Lung Cellular and Molecular Physiology, forma parte de una investigación continua de científicos de OHSU para comprender los impactos potenciales a largo plazo de la exposición prenatal al cannabis. Es el primer estudio que examina los efectos del consumo materno de THC en la salud respiratoria de sus descendientes.
“Estos hallazgos añaden a las crecientes pruebas de que la exposición prenatal al cannabis puede afectar adversamente el desarrollo del bebé”, afirma la autora correspondiente del estudio, la Dra. Jamie Lo, M.C.R., profesora asociada de obstetricia y ginecología (medicina maternofetal) de la School of Medicine de OHSU y de la División de Ciencias Reproductivas y del Desarrollo en el Oregon National Primate Research Center de OHSU.
“Ya que está en ascenso la prevalencia del uso prenatal de cannabis, hay una necesidad urgente de recomendaciones que surjan de evidencias para la seguridad de su uso durante el embarazo y la lactancia”.
El delta-9-tetrahidrocannabinol, o THC, es el principal componente psicoactivo del cannabis, una sustancia cada vez más popular y disponible en Estados Unidos. El uso del cannabis durante el embarazo es prevalente, especialmente en el primer trimestre —el momento de mayor vulnerabilidad del feto a las exposiciones ambientales— para mitigar los síntomas de malestar matutino, dice Lo.
Sin embargo, añade, la disponibilidad limitada de datos basados en pruebas sobre su uso durante el embarazo ha llevado a una falta de concienciación entre el público respecto a los riesgos potenciales, además de que obstaculiza que los profesionales clínicos puedan aconsejar eficazmente a los pacientes acerca de posibles efectos adversos.
En la investigación participó un equipo multidisciplinario que incluye a Lo y a los colegas de OHSU Lyndsey Shorey-Kendrick, Ph.D., Dr. Adam Crosland, M.P.H., Matthias Schabel, Ph.D., Dra. Cindy McEvoy, y autor sénior Dr. Eliot Spindel, Ph.D.
En un modelo con primates no humanos, los investigadores administraron THC masticable a diario y compararon sus efectos con un grupo que recibió un placebo. Los investigadores primero midieron los niveles de sangre-oxígeno en los pulmones en desarrollo mediante imágenes fetales por resonancia magnética (MRI) a mediados del segundo trimestre y a principios del tercero, seguido de la prueba de función pulmonar en los bebés a los 6 meses.
El consumo materno de THC comestible resultó en un decremento significativo del volumen pulmonar, empezando temprano durante el desarrollo fetal siguiendo presente a los 6 meses de edad. Los resultados también mostraron que la exposición prenatal al THC alteró la expresión genética pulmonar y la metilización del ADN —un proceso que ayuda a determinar si el gen está activo y afecta la salud del bebé— lo cual, explican los investigadores, puede explicar el motivo por el que la exposición durante el embarazo puede durar toda la vida.
Si bien se necesita una mayor investigación para entender en definitiva estos efectos, los investigadores dicen que estos resultados presentan claras preocupaciones por los efectos potenciales del consumo de THC comestible en la salud respiratoria de los descendientes.
“Ciertamente, esto es algo que hace sonar la campana de alerta, porque los bebés con una función pulmonar disminuida de nacimiento son más dados a seguir una trayectoria más baja de función pulmonar a medida que crecen, lo cual aumenta su riesgo de desarrollar asma infantil y enfermedades respiratorios como adultos”, dijo Spindel, profesor de la División de Neurociencias en el ONPRC. “Sabemos que el consumo de nicotina durante el embarazo puede aumentar el riesgo de asma en el bebé, pero hasta ahora nadie había pensado en la exposición prenatal al cannabis”.
“Nuestra esperanza es que los datos de este estudio ayuden a guiar a los profesionales médicos/as cuando asesoren a sus pacientes sobre el uso del cannabis durante el embarazo, para que, a final de cuentas, podamos mejorar los resultados de salud para todos los niños”.
La investigación informada en esta publicación contó con el apoyo de la Oficina del Director, Institutos Nacionales de la Salud, del Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health & Human Development, del National Institute of Drug Abuse y de los Institutos Nacionales de Salud, bajo los números de subvención P51OD011092, K12HD085809, K12HD000849, R03HD097116, and DP1DA056493. La investigacion también estuvo apoyada por el NIDA Drug Supply Program y Silver Family Innovation. El contenido de este estudio es responsabilidad únicamente de los autores y no necesariamente representa las opiniones oficiales de los patrocinadores.
Todas las investigaciones que involucren animales en OHSU deben ser revisadas y aprobadas por el Institutional Animal Care and Use Committee (IACUC) de la universidad. La prioridad del IACUC es asegurar la salud y seguridad de los animales que participan en la investigación. El IACUC también revisa los procedimientos para asegurar la salud y seguridad de las personas que trabajan con los animales. El IACUC lleva a cabo una revisión rigurosa de todas las propuestas de investigación con animales para garantizar que demuestren valor científico y se justifique el uso de animales vivos.