Un estudio encabezado por Oregon Health & Science University revela que los adultos de bajos ingresos con diabetes tienen mayores probabilidades de entrar y salir de cobertura de seguro, y que la inestabilidad de seguro es aún peor para quienes tienen necesidades complejas.
Publicado en Journal of American Family Medicine, el estudio analizó los registros electrónicos de más de 300,000 adultos de entre 19 y 64 años que recibieron atención en centros de salud comunitarios entre 2014 y 2019. Unos 39,500 de ellos perdieron su seguro médico.
Los investigadores usaron modelos estadísticos para averiguar qué probabilidades tienen las personas de perder su cobertura de seguro.
Descubrieron que los pacientes con diabetes tenían un 25% más de probabilidad de perder el seguro, en comparación con quienes no tienen diabetes. Entre los pacientes, quienes tenían diabetes sin controlar, planes de medicamentos más complejos o complicaciones tenían aún mayores probabilidades de perder su cobertura.
"Fue una sorpresa, para ser sincera", dijo la autora representante del estudio, Nathalie Huguet, Ph.D., profesora asociada de Medicina Familiar en OHSU School of Medicine. "Pensábamos que sería al revés, porque uno se imagina que alguien con diabetes tendría una participación más activa en el seguro médico".
La inestabilidad de seguro, conocida en inglés como churn, se identificó cuando un paciente previamente cubierto tenía al menos dos consultas consecutivas con un profesional clínico/a sin cobertura de seguro.
Huguet dijo que es especialmente preocupante que muchos pacientes nunca recuperaron el seguro médico. Hallaron que el 46% de los pacientes con diabetes que perdieron Medicaid tenían poca probabilidad de volver a tener seguro médico, y que el 61% de quienes perdieron un seguro privado nunca recuperaron la cobertura.
"El hallazgo realmente importante fue que, contrariamente a suposiciones anteriores sobre las personas que pierden elegibilidad, la mayoría no recupera el seguro", explicó. "Esto es especialmente importante porque recientemente 25 millones de personas se dieron de baja de Medicaid en mayo de 2023, al final de la emergencia de salud pública debido a la pandemia, y los creadores de políticas supusieron que la mayoría de estas personas encontrarían otro seguro".
El estudio usó datos de hasta fines de 2019, pero Huguet afirmó que planea examinar qué pasó con las personas dadas de baja después de la pandemia. Le preocupa que los datos hayan mostrado que quienes tienen mayor necesidad de atención estable, incluidas personas con diabetes y otras necesidades médicas complejas, son más vulnerables a perder su seguro médico.
"Espero que los creadores de políticas vean que deben identificar formas de mantener a la gente con cobertura o, si se les da de baja, que haya orientación directa para darles otro tipo de seguro", dijo. "En lugar de dar de baja en forma masiva a millones de personas, se debe considerar un proceso más lento para dar apoyo a las personas para que encuentren otro seguro".
"Los estados como Oregón hicieron un buen trabajo y no desafiliaron gente después de la pandemia", agregó. "Si realmente queremos controlar los costos y mantener a la gente fuera de las salas de emergencia, debemos ayudar a las personas a mantener su seguro".
Además de Huguet, los coautores incluyeron al Dr. Leo Lester, antiguo estudiante de medicina de OHSU; Dang Dinh, M.S., bioestadístico en el Departamento de Medicina Familiar, OHSU School of Medicine; Annie Larson, Ph.D., investigadora en OCHIN, Inc.; el Dr. Andrew Suchocki, M.P.H., director médico en Clackamas Family Health Centers; Miguel Marino, Ph.D., profesor de medicina familiar, OHSU School of Medicine; y la Dra. Jennifer DeVoe, D.Phil., directora de Medicina Familiar, OHSU School of Medicine.
Este trabajo tuvo el respaldo conjunto de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (sigla en inglés, CDC) y el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (sigla en inglés, NIDDK), subvención (U18DP006536). El contenido es responsabilidad únicamente de los autores y no necesariamente representa las opiniones oficiales de los CDC ni del NIDDK/NIH.