La revisión de evidencia aumenta la preocupación respecto al uso de cannabis en el embarazo

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Medical marijuana
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La marihuana medicinal reposa en una placa de Petri en un laboratorio.
La revisión de nueva evidencia por parte de investigadores de Oregon Health & Science University sugiere que el uso de cannabis en el embarazo eleva el riesgo de resultados de salud negativos para el bebé. (Getty Images)

Una revisión sistemática y actualizada encuentra que el consumo de cannabis durante el embarazo parece aumentar las probabilidades de nacimiento pretérmino, bajo peso al nacer y muerte del bebé.

El estudio de los investigadores de Oregon Health & Science University fue publicado hoy en la revista JAMA Pediatrics.

La autora principal es una física-científica que brinda cuidado prenatal para embarazos de alto riesgo en OHSU.

Jamie Lo, M.D., M.C.R. (OHSU) tiene el pelo largo y oscuro y lleva un suéter negro, y está parado afuera del Instituto de Vacunas y Terapia Génica de OHSU.
Jamie Lo, M.D., M.C.R. (OHSU)

“Las pacientes acuden a mí para consultas prenatales diciendo: ‘dejé de fumar y beber, pero ¿es seguro seguir consumiendo cannabis?’”, explica la autora principal, la Dra. Jamie Lo, M.C.R., profesora asociada de obstetricia y ginecología (medicina materno-fetal) de la School of Medicine de OHSU. “Hasta que se demuestren los daños directos, ellas perciben que es segura de usar”.

De hecho, la cannabis permanece como una de las sustancias más comunes que se usa en el embarazo que sigue siendo ilegal por ley federal y, a diferencia de la disminución del uso de alcohol o nicotina, el consumo de cannabis continúa en aumento. Lo dice que muchas de sus pacientes están reacias a dejar de consumir cannabis durante el embarazo porque les ayuda a reducir síntomas prenatales comunes como náuseas, insomnio y dolor.

Los investigadores actualizaron la revisión sistemática y el metanálisis, basándose en un total de 51 estudios observacionales en los que participaron 21.1 millones de personas para examinar los posibles efectos adversos del uso de cannabis en el embarazo. Los investigadores encontraron ocho estudios nuevos desde su actualización anterior, elevando la certeza de la evidencia de "muy baja a baja" a "moderada" para la probabilidad incrementada de bajo peso al nacer, nacimiento pretérmino y bebés pequeños para su edad gestacional.

La revisión actualizada también indicó la probabilidad incrementada de mortalidad neonatal, aunque aún con baja certeza.

Los investigadores observaron que la nueva revisión sistemática incluye una porción mayor de estudios observacionales humanos que examinan a personas que solo consumen cannabis, pero que tampoco consumen nicotina. Y si bien las pruebas son de bajas a moderadas para resultados adversos, Lo observó que los hallazgos son constantes con pruebas definitivas en modelos primates no humanos expuestos a THC, el compuesto psicoactivo principal en la cannabis.

La investigacion relacionada en modelos animales incluyeron un ultrasonido prenatal estándar e imágenes por resonancia magnética (MRI) que revelaron un efecto perjudicial en la placenta, en términos de flujo sanguíneo y disponibilidad de oxígeno además de un decremento en el volumen del líquido amniótico.

“Estos hallazgos me dicen a mí, la obstetra, que la placenta no funciona como lo haría normalmente en el embarazo”, afirma Lo. “Cuando la placenta no funciona bien, puede afectar el desarrollo y crecimiento del bebé”.

Aunque la cannabis permanece como sustancia de la Lista 1 bajo la Ley de Sustancias Controladas a nivel federal, Oregón es uno de varios estados que la han legalizado bajo ley estatal para usos medicinal y recreativo. Lo dice que ella recomienda un abordaje de reducir el daño para las pacientes. Para quienes no se pueden abstener, les aconseja que reduzcan la cantidad y la frecuencia de consumo para ayudar a reducir el riesgo de complicaciones prenatales y para el bebé.

“Con solo consumir menos se puede mitigar el riesgo”, afirma. “La abstinencia es lo ideal, pero para muchas pacientes no es realista”.

Además de Lo, entre los coautores se incluyen Snehapriya Yeddala, PharmD., Beth Shaw, M.S., Shannon Robalino, M.S., de OHSU; Chelsea Ayers, M.P.H., Rachel Ward, B.A., de Veterans Affairs Portland Health Care System; y el Dr. Devan Kansagara, de OHSU y de Portland VA.

La investigación es parte del proyecto Pruebas Sistemáticas de la Evidencia de Marihuana (sigla en inglés, STEM), financiado por la Oficina Rural de la Administración de Salud de Veteranos del U.S. Department of Veterans Affairs. La investigación contó con el apoyo del Instituto Nacional de Abuso de Drogas de los Institutos Nacionales de Salud (sigla en inglés, NIH), mediante la subvención DA056493. El contenido es responsabilidad única de los autores y no necesariamente representa las opiniones oficiales de la VA o de los NIH.


Erik Robinson
Senior Media Relations Specialist
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