La crisis de salud mental de los jóvenes de Estados Unidos se ha intensificado, al punto de que miles de niños que sufren principalmente de conductas relacionadas con suicidio y depresión, se ven atrapados en salas de emergencia de hospitales por tres días o más, según una nueva investigación de la Oregon Health & Science University.
El estudio, publicado hoy en la revista JAMA Health Forum, examinó los datos de reclamos de Medicaid de 2022.
Entre las 255,000 visitas a departamentos de emergencias de hospital por motivos de salud mental que involucraron a niños inscritos en Medicaid, más de 1 de cada 10 visitas resultaron en que los niños fueran "internados" (mantenidos en el departamento de emergencias por falta de cama en cuidados intensivos disponible en el hospital) de tres a siete días.
"En un mundo perfecto, la internación no sucedería en absoluto", afirma el autor principal John McConnell, Ph.D., director del OHSU Center for Health Systems Effectiveness (Centro de Efectividad de Sistemas de Salud de OHSU).
En el caso de pacientes jóvenes en crisis de salud mental, es posible que no haya una cama de hospital disponible, o que no sea posible darles el alta a casa o a un centro residencial más apropiado centrado en la salud conductual.
"Si usted es padre o madre y su hijo/a tiene una crisis, puede ir al departamento de emergencias y luego, idealmente, encontrar un lugar más adecuado para que reciba atención después de eso", explica McConnell. "Lamentablemente, este estudio revela que a menudo no hay lugar a donde enviarlos".
El problema se ha vuelto más pronunciado en los últimos años a medida que la capacidad de tratamiento hospitalario no ha podido mantenerse al día con la creciente población de niños en crisis, señalan los expertos.
Por ejemplo, el número de niños que requieren una consulta psiquiátrica en el departamento de emergencias del Doernbecher Children's hospital de OHSU en Portland, Oregón, se ha triplicado de 150 en 2016 a 453 en el último año calendario, dijo la Dra. Rebecca Marshall, profesora asociada de psiquiatría en la School of Medicine de OHSU que dirige el servicio de consulta de psiquiatría pediátrica.
Internar a los niños en el departamento de emergencias tiene un "gran impacto" en los niños, sus familias y el personal del hospital, dice.
"Las enfermeras y los médicos/as que se dedican a la atención pediátrica lo hacen porque les gustan los niños y quieren que les vaya mejor", indica Marshall, que no participó en el estudio. "Cuando tienes un niño/a que languidece en el departamento de emergencias y no puede recibir la atención que necesita, su condición puede empeorar. Es desmoralizador y abrumador, especialmente cuando intentas hacer malabarismos con muchos otros niños que también necesitan atención".
McConnell, profesor de medicina de emergencia en la School of Medicine de OHSU, dice que la situación subraya la escasez de atención adecuada en Oregón y en todo el país.
"No hay una sola entidad responsable de la salud mental de las personas inscritas en Medicaid", declara. "A largo plazo, tenemos que ver si tenemos la combinación adecuada en todo el proceso de atención para pacientes jóvenes en crisis y asegurarnos de que reciban apoyo de Medicaid y otros pagadores de seguros".
Además de McConnell, los coautores incluyen a Thomas Meath, M.P.H., del Center for Health Systems Effectiveness de OHSU, y Lindsay Overhage, B.A., quien realizó la investigación en OHSU y ahora es estudiante de M.D./Ph.D. en la Harvard Medical School.
La investigación fue apoyada por el Instituto Nacional de Salud Mental de los Institutos Nacionales de Salud, bajo los números de subsidio R01MH136975 y R01MH134842. El contenido es responsabilidad única de los autores y no necesariamente representa las opiniones oficiales de los NIH.