Dos miembros del cuerpo docente de Oregon Health & Science University han recibido subvenciones por $750,000 a través de los premios OHSU Faculty Excellence and Innovation Awards, los cuales distinguen las investigaciones excepcionalmente creativas con el potencial de lograr avances significativos para la salud humana.
Los premios OHSU Faculty Excellence and Innovation Awards, distribuidos a lo largo de tres años y financiados por el Silver Family Innovation Fund, apoyan investigaciones prometedoras en fase inicial y media.
Los galardonados de 2026 son Alireza Karimi, Ph.D., profesor asistente de Oftalmología en el OHSU Casey Eye Institute, y Elizabeth Moss, Ph.D., profesora asistente de Anestesiología y Medicina Perioperatoria en la OHSU School of Medicine.
“Estos científicos están abordando retos importantes para la salud humana, desde la ceguera irreversible causada por el glaucoma hasta un mejor entendimiento de los mecanismos que subyacen al deterioro cognitivo en los trastornos neurodegenerativos”, afirmó Bonnie Nagel, Ph.D., directora general interina de Investigaciones de OHSU y vicepresidenta ejecutiva. “Sus premios honran las ideas audaces que aceleran los descubrimientos y moldean el futuro de la investigación y la innovación en la OHSU”.
Los decanos, directores de centros e institutos y jefes de departamento de OHSU propusieron a los candidatos de sus respectivas unidades. Luego, destacados científicos de instituciones de todo el país revisaron las solicitudes.
Alireza Karimi, Ph.D.
Profesor asistente de Oftalmología e Ingeniería Biomédica, OHSU School of Medicine y OHSU Casey Eye Institute
El glaucoma afecta a más de 80 millones de personas a nivel mundial y a más de 3 millones en Estados Unidos. Es causado por un aumento de la presión dentro del ojo, lo que ocurre cuando el sistema de drenaje natural no funciona correctamente. Los tratamientos actuales pueden reducir la presión ocular, pero no corrigen el problema subyacente. Como consecuencia, los pacientes suelen necesitar tratamiento de por vida y, aun así, pueden perder la visión con el tiempo.
La investigación de Karimi se centra en ayudar al ojo a recuperar su capacidad natural de controlar la presión por sí solo. En lugar de depender del uso diario de colirios o cirugías reiteradas, su objetivo es desarrollar un tratamiento único que restaure la forma en que el ojo percibe y responde al flujo de líquido. Este abordaje apunta a “restablecer” el sistema de control de presión del ojo para que pueda regularse a sí mismo, tal como sucede en los ojos sanos.
Para hacer esto, Karimi combina ingeniería, modelado computacional, biología y genética de nuevas maneras que no habían sido usadas previamente en la investigación del glaucoma. Gracias al trabajo conjunto de su laboratorio con Cristiane Miranda Franca, D.D.S., Ph.D., se creó el primer “drenaje en un chip”; se trata de un pequeño dispositivo de laboratorio que imita con gran precisión el sistema de drenaje del ojo. Mediante el uso de este modelo, el equipo está identificando qué componentes de detección de la presión fallan en el glaucoma y están probando tratamientos basados en la edición genética y en fármacos para repararlos.
“Los tratamientos actuales para el glaucoma controlan la presión, pero no corrigen el problema subyacente”, dijo Karimi. “Nuestro objetivo es restaurar la capacidad natural del ojo para regular la presión, dejando atrás el uso de gotas de por vida y las cirugías para pasar a una terapia potencialmente curativa que podría preservar la vista de millones
de personas”.
Karimi ha ayudado a desarrollar nuevas herramientas para estudiar y tratar el glaucoma: métodos de imagenología avanzada; modelos computacionales; herramientas de inteligencia artificial que ayudan a evaluar el riesgo de glaucoma mediante el uso de expedientes médicos; y nuevas formas de administrar terapias de edición genética, en colaboración con otros investigadores de OHSU, de manera segura en la parte delantera del ojo. También es cofundador de una iniciativa llamada OutFlowGen que trabaja para desarrollar terapias genéticas que podrían preservar la visión de los pacientes de OHSU y de todo el mundo. Además, asesora a una compañía global de cuidado de la vista y lidera iniciativas para mejorar los modelos computacionales que se utilizan para diseñar diminutos stents oculares.
El premio Faculty Excellence Award ayudará a acelerar la transición de estos descubrimientos hacia tratamientos que podrían proteger la visión y mejorar la atención médica de millones de personas.
Elizabeth Moss, Ph.D.
Profesora asistente de Anestesiología y Medicina Perioperatoria, OHSU School of Medicine
El cerebro es notablemente bueno para darle sentido a la información poco clara o ruidosa, como reconocer un rostro con baja iluminación o identificar un olor entre muchos otros. Esta capacidad es esencial para la percepción, el aprendizaje y el pensamiento. A diferencia de las computadoras, que se basan en operaciones predecibles, el cerebro funciona mediante actividades flexibles y variables que se adaptan al contexto. Lo que puede parecer un “desorden” biológico probablemente sea una fortaleza que permite que el cerebro se adapte a los entornos cambiantes y funcione de forma confiable aunque la información esté incompleta.
Moss estudia cómo el cerebro procesa la información sensorial para crear experiencias significativas. Mediante el uso del sentido del olfato de ratones como modelo, su investigación examina cómo las células cerebrales individuales procesan las señales, cómo los grandes grupos de células funcionan en conjunto y la forma en que factores tales como la atención reforman estos procesos. Al observar conjuntamente la actividad cerebral y el comportamiento, su equipo apunta a comprender cómo el cerebro permanece flexible y receptivo ante diferentes situaciones.
Su investigación tiene importantes implicaciones para la salud humana. La pérdida del olfato suele ser una de las primeras señales de advertencia de las enfermedades de Alzheimer y Parkinson, que relaciona los cambios sensoriales con el deterioro de la memoria y el pensamiento. Al revelar cómo los circuitos cerebrales saludables se adaptan normalmente y se mantienen resilientes, el trabajo de Moss puede ayudar a explicar lo que falla en estos trastornos y orientar nuevos abordajes para su detección temprana
o tratamiento.
“Estoy entusiasmada por la flexibilidad que ofrece este premio para los próximos años”, declaró Moss. “Esto permitirá incorporar a personas con habilidades y conocimientos complementarios. También nos da la libertad de estudiar cómputos biológicos en múltiples escalas de manera simultánea y seguir hacia donde la ciencia nos lleve”.
Moss es reconocida por sus aportes a la neurociencia sensorial. Sus primeros descubrimientos demostraron que los olores están representados por patrones codificados de actividad en muchas neuronas del sistema olfativo, y que el cerebro retiene brevemente la información sobre los olores recientes después de que desaparece un aroma de modo tal que puede ayudar al cerebro a recordar y distinguir entre olores en un entorno complejo. El nuevo premio permitirá a su equipo desarrollar ideas audaces que conecten la comprensión básica de cómo el cerebro representa la información sensorial con los retos urgentes en materia de salud humana.
Karimi cuenta actualmente con el financiamiento del National Eye Institute, de los National Institutes of Health, bajo los números de subvención R01EY036011, R01EY037245, R01EY030238, y el Programa de Innovación Biomédica del Oregon Clinical & Translational Research Institute de la OHSU.
Moss cuenta actualmente con el financiamiento del National Institute on Deafness and Other Communication Disorders, de los National Institutes of Health, bajo el número de subvención 5R00DC019505, y las subvenciones para nuevos investigadores de la Whitehall Foundation y la Medical Research Foundation.
Todas las investigaciones que involucren animales en OHSU deben ser revisadas y aprobadas por el Institutional Animal Care and Use Committee (IACUC) de la universidad. La prioridad del IACUC es asegurar la salud y seguridad de los animales que participan en la investigación. El IACUC también revisa los procedimientos para asegurar la salud y seguridad de las personas que trabajan con los animales. El IACUC lleva a cabo una revisión rigurosa de todas las propuestas de investigación con animales para garantizar que demuestren su valor científico y justifiquen el uso de animales vivos. Top of Form