Oregon Health & Science University es el único hospital de Oregón y uno de solo dos hospitales del noroeste del Pacífico que utilizan un nuevo dispositivo médico que bautizaron “hígado en una caja”.
Siete pacientes de OHSU recibieron trasplantes desde abril gracias al dispositivo.
Antes de que la FDA aprobara dos dispositivos similares en 2021, los trasplantes siempre requerían drenar la sangre del hígado de un donante, mantenerlo en hielo y llevarlo a toda prisa al sitio del trasplante, todo en tan solo seis horas. Ahora, los equipos capacitados en trasplantes tienen otra alternativa: conectar el hígado de un donante a una máquina de perfusión que hace fluir la sangre a través del órgano a temperatura corporal normal.
Los hígados se pueden conectar sin riesgos a las bombas de perfusión por hasta 24 horas antes de trasplantarlos, lo que permite contar con más tiempo valioso para transportar los órganos a mayores distancias y evaluar mejor la compatibilidad de un órgano antes del trasplante. Como resultado, se pueden usar más hígados que de otra manera resultaría difícil trasplantar por cuestiones logísticas o técnicas, lo que optimiza recursos muy escasos y preciados y salva vidas.
“Lamentablemente, la demanda de trasplantes siempre excede la cantidad de órganos disponibles”, dijo el director quirúrgico del área de trasplante de hígado de OHSU, el Dr. Kristian Enestvedt, FACS. “Cuando uno sabe que los pacientes en lista de espera por un trasplante de hígado no van a sobrevivir sin el trasplante nos rompe el corazón tener que rechazar un hígado de un donante que podría salvar una vida porque se encuentra muy lejos o porque no hay demasiado tiempo para evaluarlo. Ahora, las bombas de perfusión ayudan a que más pacientes reciban los trasplantes que tanto necesitan”.
Aunque el año pasado se alcanzó la cifra récord de 9,528 trasplantes de hígado en los Estados Unidos, la Organ Procurement & Transplantation Network, una red público-privada que conecta a las organizaciones estadounidenses que participan en el proceso de trasplantes, informa que 1,041 estadounidenses murieron esperando un nuevo hígado en 2022.
Además de los 58 hígados que trasplantó OHSU en 2022, la universidad prevé que podrá realizar aproximadamente una docena más de trasplantes de hígado todos los años gracias al dispositivo. Si se agregan otros 12 trasplantes al año, OHSU podría aumentar su cantidad total de trasplantes en un 20%.
“En el mejor estado posible”
La paciente de OHSU Jennifer Rosoff, de 60 años y residente de Portland, había estado en la lista de espera por un trasplante de hígado por unos dos años. Esto hasta el 23 de mayo, cuando Enestvedt y su colega de OHSU, la cirujana y Dra. Alexandra C. Bolognese, Ph.D., realizaron un trasplante gracias al cual Rosoff recibió un hígado donado que había estado en la máquina de perfusión durante 12 horas.
Aunque mide 5 pies y 8 pulgadas, Rosoff tiene una cavidad abdominal pequeña. Eso significa que necesita un hígado pequeño, y fue difícil encontrar un órgano compatible, del tamaño correcto. El hígado que recibió Rosoff viajó varias horas y no hubiera sido una opción viable sin la bomba de perfusión.
“Este dispositivo me permitió recibir un hígado que está en el mejor estado posible”, dijo Rosoff. “Mi actitud durante todo este proceso fue que todo llegaría en su debido momento. Siento que los planetas se alinearon en mayo, y esto incluye que hubiera una bomba de perfusión disponible para mi trasplante de hígado”.
Rosoff necesitaba un hígado nuevo porque había sufrido daño en sus ductos biliares, que son los encargados de trasladar la bilis del hígado a la vesícula biliar, durante una cirugía en 2020 para extraer tumores neuroendocrinos de su hígado. Mientras esperaba por el hígado de un donante, Rosoff tuvo que usar un drenaje biliar externo que vaciaba dos veces al día. Como no pasaba bilis por sus intestinos, absorbía menos nutrientes de los alimentos y perdió unas 30 libras. Además, Rosoff debió ser hospitalizada más veces de las que recuerda, incluida una vez por septicemia, que es una infección que ataca a todo el organismo y pone en riesgo la vida.
Una segunda oportunidad
“Es realmente lindo dejar de ser una paciente”, dijo Rosoff, que volvió a cuidar el jardín de su casa y llevar a caminar a su perro. Hace poco también retomó su trabajo, haciendo guardias y acudiendo cuando la llaman.
Puede inscribirse como donante de órganos en https://www.
donatelifenw.org/
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Rosoff es fisioterapeuta en Kaiser Permanente Sunnyside Medical Center, donde ayuda a los padres a vincularse y cuidar mejor a sus bebés recién nacidos en cuidados críticos. Algunos bebés a los que cuida tienen padres que luchan contra trastornos por abuso de sustancias. Mientras estaba a la espera de un hígado, Rosoff comenzó a tomar cursos de terapia para el tratamiento de adicciones e incluso participó en clases remotas desde el hospital. Hace poco se certificó como terapeuta de pacientes con trastornos por consumo de drogas y alcohol, y quiere usar esta nueva especialización para brindar más apoyo a los bebés y sus padres.
“Pasaron solo tres meses desde mi trasplante”, dice Rosoff, “pero siento que hay algo que debo hacer, que debo retribuir a la sociedad”.
Las tecnologías como las bombas de perfusión están permitiendo que más pacientes tengan una segunda oportunidad en la vida, pero los trasplantes no son posibles si no hay personas que donen sus órganos. Rosoff espera que su historia inspire a más personas para convertirse en donantes de órganos.
“Inscribirse como donante de órganos es fácil, y puede suponer una diferencia enorme para la vida de una persona”, dijo. “Literalmente es una decisión de vida o muerte”.