Los seres humanos nos enfrentamos a cientos, por no decir miles, de decisiones a diario. Para Matt Hazard, pocas decisiones resultaron tan acertadas como escuchar a su primo y amigo de toda la vida, Koree Anderson, el 19 de junio de 2024.
Mientras se preparaba para la Maratón de Eugene, Hazard observó una cantidad anormal de sangre en las heces fecales apenas dos días antes de la carrera. Al principio, lo atribuyó a las bebidas con electrolitos de color rojo que estaba tomando durante el entrenamiento y no le dio importancia a los síntomas. Aun así, participó en la maratón y logró la clasificación para la Maratón de Boston 2025.
Un mes después, los síntomas volvieron a aparecer. Hazard programó una colonoscopia, pero la canceló una semana antes del procedimiento al conocer el costo que debía pagar de su propio bolsillo.
Sin embargo, su primo, a quien le habían diagnosticado cáncer de colon en estadio cuatro apenas unos meses antes, alentó a Hazard a reconsiderar la decisión. Hazard decidió hacerle caso.
“Supe que Koree estaba molesto por esa decisión, así que reprogramé el estudio”, dijo Hazard. “Poco después, me informaron que tenía cáncer de colon”.
Tenía 40 años.
Decisión clave: someterse a las pruebas de detección
A Hazard le diagnosticaron cáncer rectal en estadio cuatro con metástasis sincrónica en el hígado, lo que significa que ambas afecciones se detectaron de forma simultánea.
“El cáncer detectado en el hígado es una propagación de su cáncer rectal, que se disemina a través de las venas que drenan el recto, circula por el organismo y se filtra en el hígado,” explicó el Dr. Skye Mayo, M.P.H., FACS, cirujano oncólogo de la School of Medicine de OHSU y del Knight Cancer Institute, especializado en cáncer de hígado y páncreas, y que formó parte del equipo de atención de Hazard en OHSU desde el principio.
“Por ese motivo, todos los tipos de cáncer gastrointestinal derivan en metástasis en el hígado”, explica. “La diseminación de la enfermedad al hígado define el diagnóstico en estadio cuatro”.
Aunque el diagnóstico sorprendió a Hazard, este caso refleja una tendencia creciente de cáncer colorrectal en personas adultas menores de 50 años. Entre 2012 y 2021, esa tasa aumentó un 2.4% anual, según un estudio de la American Cancer Society.
Según la American Cancer Society, en 2018, la edad recomendada para que una persona con riesgo medio de padecer cáncer de colon comenzara a someterse a pruebas de detección de rutina era 50 años. Siete años después, esa edad se redujo a 45 años.
Aún hoy, el peso de aquella decisión crucial —someterse o no las pruebas de detección— sigue teniendo un impacto profundo en Hazard.
“Para ser sincero, quizá hoy no estaría aquí, porque si no lo hubiéramos detectado a tiempo y si no hubiéramos iniciado la quimioterapia cuando lo hicimos, quién sabe cuánto más podría haberse propagado”, expresó. “Siempre digo que Koree me salvó la vida. Me cuesta decirlo porque ya no está con nosotros y falleció en noviembre de 2024, pero realmente fue así”.
Atención multimodal y multidisciplinaria
Con el objetivo de determinar el plan de tratamiento más adecuado para Hazard, los especialistas en oncología gastrointestinal de OHSU evaluaron la evidencia disponible y las recomendaciones clínicas. El tratamiento exigió un abordaje multidisciplinario para ofrecerle a Matt una atención personalizada acorde con sus necesidades. Su equipo de atención de la School of Medicine de OHSU estaba formado por el Dr. Mayo; el Dr. Hagen Kennecke, M.H.A., FRCPC, oncólogo especialista en detección temprana, terapias preventivas y tratamientos del cáncer gastrointestinal; el Dr. Daniel Herzig, M.B.A., FACS, FASCRS, cirujano oncólogo; y el Dr. Nima Nabavizadeh, oncólogo radioterapeuta, todos ellos integrantes de la School of Medicine y el Knight Cancer Institute de OHSU.
“Todo el equipo trabajó de manera coordinada”, señaló Mayo. “En el caso de Matt, consideramos indicado iniciar el tratamiento con quimioterapia, continuar con la cirugía hepática, luego con radioterapia y, por último, extirpar el cáncer original para ofrecerle la mejor oportunidad de respuesta”.
Hazard inició el tratamiento en OHSU en agosto de 2024. Completó ocho ciclos de quimioterapia intensiva, seguidos de una cirugía hepática.
“La única posibilidad de curación consiste en realizar una resección o un tratamiento local del tumor hepático”, afirmó Mayo.
La resección, o extirpación parcial del hígado, se realizaría mediante cirugía robótica, con Mayo a cargo de los controles. OHSU cuenta con uno de los departamentos de cirugía robótica más grandes de la costa oeste y, en el caso de Hazard, esta tecnología resultó la herramienta adecuada. Gracias al uso de la cirugía robótica, Mayo pudo acceder al hígado de forma precisa mediante múltiples incisiones pequeñas, lo que permitió que Hazard retomara el entrenamiento para la maratón en un plazo mucho más corto.
“Este caso demuestra el abordaje colaborativo del equipo y la manera en que gestionamos la atención de los pacientes”, expresó Mayo. “El resultado de Matt y su capacidad para hacer lo que hizo fueron fruto del esfuerzo conjunto de todo el equipo”.
Una vez finalizada la resección hepática, el equipo centró su atención en el cáncer rectal. Con la intervención de Hazard en el proceso de decisión, diseñaron un plan de tratamiento que le permitió mantener su estilo de vida atlético.
“Durante el inicio del tratamiento, mantuve varios encuentros con él y su familia para analizar las diferentes alternativas de curación disponibles para su cáncer en estadio cuatro”, explicó Nabavizadeh. “Lograr un equilibrio entre la máxima intensidad del tratamiento y la calidad de vida, así como la capacidad de Matt para realizar las actividades que deseaba, planteó un desafío. OHSU se posiciona como referente nacional en tratamientos no quirúrgicos para el cáncer rectal, y Matt se ha beneficiado de este abordaje, lo que permitió su participación en la maratón sin retrasos”.
El plan de atención especializado y personalizado funcionó. Todas las pruebas de Hazard muestran que en este momento no hay evidencia de cáncer.
En la actualidad, acude a OHSU únicamente para controles y seguimiento periódicos.
“El recorrido de Matt inspira a pacientes con cáncer rectal”, expresó Kennecke. “Recibió tratamiento multimodal y cirugía, y en este momento no hay evidencia de enfermedad residual. La terapia para el cáncer rectal permitió evitar la cirugía y reducir la toxicidad del tratamiento”.
‘Nunca me detuve’
Pese a la carga emocional y a la sorpresa que implicó el diagnóstico de cáncer, Hazard se propuso mantenerse mentalmente concentrado: sin esperas ni dudas. Decidió enfrentar el cáncer desde el primer día, con determinación constante.
“No pensé en la muerte,” expresó. “Me pregunté: ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Qué debo hacer para superar esta enfermedad?”.
Hazard recuerda que, en ese momento, tras conocer el diagnóstico, se dirigió a su esposa, Amanda, y le dijo: “Voy a luchar”. Y eso es lo que han estado haciendo desde entonces.
“Ella ha sido mi mayor apoyo y aliada a lo largo de este proceso, y su esfuerzo inquebrantable me impulsó a seguir adelante incluso en los momentos de mayor dificultad, al mismo tiempo que cumplía un rol fundamental como madre de nuestros dos hijos”, señaló.
Correr siempre fue una pasión para Hazard. De joven, corrió en el campeonato estatal en la escuela secundaria y luego corrió durante un año en la Southern Oregon University. Con el paso del tiempo, otras prioridades, como formar una familia y criar a dos hijos —Colton, de 6 años, y Easton, de 4—, pasaron a ocupar el primer plano.
Sin embargo, al cumplir 40 años, correr dejó de ser solo una pasión y se convirtió en una necesidad. Ese impulso encendió el deseo de entrenar para maratones y le aportó una motivación adicional para afrontar el diagnóstico de cáncer.
“No pienso dejar de correr. Voy a confiar en mi cuerpo y a hacer todo lo posible para luchar contra esta enfermedad”, señaló. “Cada vez que finalizaba una carrera, señalaba mi abdomen y decía: ‘¡No vas a poder conmigo!’”.
Maratón de Boston
Dado que la Maratón de Boston estaba programada para el 21 de abril de 2025, el entrenamiento de Hazard no pasó a un segundo plano. Corrió 10 de cada 14 días, entre tratamientos de quimioterapia, y solo interrumpió la actividad durante seis semanas debido a la cirugía hepática.
Kennecke pudo ver en primera persona el impacto positivo que el ejercicio tuvo en su proceso de recuperación.
“Matt utilizó el ejercicio para contrarrestar los síntomas del cáncer, y es posible que incluso haya sido clave para superar la enfermedad”, afirmó. “Matt es un ejemplo claro de que la actividad física es crucial en el tratamiento contra el cáncer”.
El recorrido hacia la Maratón de Boston fue un desafío emocional, agotador y al mismo tiempo, emocionante. Por eso, cuando Hazard y su familia llegaron finalmente a su destino, decidieron llegar casi una semana antes para disfrutar al máximo de la experiencia.
Y luego llegó el día de la carrera, el momento por el que había estado luchando.
“Correr la carrera fue una experiencia surrealista”, expresó. “Comencé a un ritmo demasiado rápido, pero me mantuve bien hasta aproximadamente las millas 17 o 18, momento en el que sentí el impacto del cansancio al subir las colinas. En ese momento, mi madre atravesaba un cáncer de mama y canalicé su lucha junto con la de mi primo”.
“No me rendí, porque quería hacerlo por ellos”.
Una vez finalizada la carrera, Hazard contó que miró a su alrededor, escuchó los sonidos y contempló las vistas, apoyó las manos en las rodillas y dijo: “Listo. Lo logré”.
Desde su participación en la Maratón de Boston, ha corrido la Carrera de Relevos Anual Hood to Coast y planea participar en la Maratón de Eugene en la primavera de 2026. Además, tiene en mente un gran objetivo: correr las siete maratones más importantes del mundo.
Decisión clave: convertirse en un defensor
Desde el principio, Hazard comentó que él y su familia sintieron la necesidad de compartir su historia en redes sociales. Buscaban apoyo y motivación, y la certeza de contar con personas que los acompañaran. Sin embargo, había un motivo adicional: Hazard quería servir de inspiración a otras personas y promover la concientización sobre el cáncer colorrectal.
“Seguíamos compartiendo mis entrenamientos y yo salía a caminar largas distancias con mi bolsa de quimioterapia; pronto nos dimos cuenta de que estábamos inspirando a otras personas y eso nos beneficiaba tanto a nosotros como a los demás”, comentó. “Se volvió algo contagioso”.
Al conocer la historia de Hazard, amigos, familiares y vecinos tomaron la misma decisión que le salvó la vida a Hazard: hacerse colonoscopias.
En marzo, Hazard recibió una invitación de la Colon Cancer Coalition para asistir al Cologuard Classic del PGA Tour en Tucson, Arizona, donde se sintió inspirado por los numerosos grupos de promoción y las personas que llevan décadas fomentando la concientización sobre el cáncer de colon.
“Ahora que todo se ha calmado quiero enfocar mi energía en la concientización, para que las personas se cuiden y defiendan su salud”, expresó. “No quiero que nadie más pase por esta experiencia”.
No existe un “botón de apagado” para Matt Hazard, según confirma su equipo de atención. Él sigue adelante, sigue esforzándose. Cuando se propone un objetivo, resulta fácil imaginar que lo alcanzará.
“La historia de Matt es un ejemplo de perseverancia”, señaló Nabavizadeh. “Tiene una actitud fantástica y estamos muy orgullosos de él”.