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Un estudio revela bajas tasas de detección rutinaria de ansiedad y violencia de pareja en Oregón

Para mejorar las tasas de detección, un equipo de investigación de OHSU desarrolló guías paso a paso para los profesionales médicos(as)
Cantor sostiene un portapapeles y le hace preguntas a un(a) paciente en una habitación privada en OHSU.
La Dra. Amy Cantor, M.P.H., es la autora sénior de un nuevo estudio que muestra que las evaluaciones rutinarias para detectar ansiedad y violencia de pareja en mujeres y adolescentes rara vez se implementan en entornos de atención primaria. (OHSU/Christine Torres Hicks)

A pesar de las directrices nacionales que recomiendan pruebas rutinarias para la ansiedad y la violencia de pareja en mujeres y chicas adolescentes, un nuevo estudio de Oregon Health & Science University encontró que estas evaluaciones rara vez se implementan en entornos de atención primaria, en gran medida debido a la falta de conciencia, los desafíos del flujo de trabajo y la incomodidad de los profesionales médicos(as).

La investigación incluyó entrevistas con 27 profesionales clínicos(as) y personal de 12 clínicas en Oregón. Los hallazgos, publicados en el Journal of the American Board of Family Medicine, sugieren que si bien los profesionales médicos(as) apoyan la idea de las pruebas de detección, muchos desconocen que estos servicios se recomiendan y están totalmente cubiertos por el mandato de servicios preventivos de la Affordable Care Act.

Amy tiene cabello largo y oscuro, una chaqueta negra y una blusa blanca, sonriendo en un área verde.
Amy Cantor, M.D., M.P.H. (Courtesy)

“Se trataba realmente de tomar la temperatura de lo que sucede en la atención primaria mediante la comprensión de las prácticas de pruebas actuales”, dice la autora principal del estudio, la Dra. Amy Cantor, M.P.H., profesora de informática médica y epidemiología clínica, medicina familiar y, obstetricia y ginecología en la School of Medicine de OHSU. 

“Encontramos un amplio apoyo, pero una aceptación limitada. La mayoría de los profesionales clínicos(as) no sabían que estos son servicios preventivos cubiertos. Algunos confunden la evaluación de la ansiedad con la evaluación de la depresión, que son dos recomendaciones separadas con herramientas diferentes”.

Las pautas oficiales de la Women’s Preventive Services Initiative (Iniciativa de Servicios Preventivos para Mujeres) recomiendan la prueba de detección de la ansiedad en chicas adolescentes y mujeres adultas, así como también de la violencia intrafamiliar y de pareja. Menos de la mitad de las 12 clínicas de Oregon realizaron pruebas de detección para las dos situaciones.

Las barreras identificadas en el estudio incluyen “cansancio para hacer pruebas”, falta de vías de remisión claras e incomodidad para hablar sobre la violencia íntima de pareja.   Muchas clínicas también carecían de flujos de trabajo estandarizados y no estaban seguras de cómo documentar o dar seguimiento a resultados positivos.

“Los profesionales médicos(as) de atención primaria están abrumados(as) con todas las pruebas que se espera que hagan”, añade Cantor. “La clave está en integrar las pruebas de detección de la ansiedad y la violencia íntima de pareja en los sistemas ya existentes y convertirlas en parte de la atención rutinaria”. 

En el caso de la violencia íntima de pareja, los profesionales médicos(as) mencionaron preocupaciones sobre la privacidad y temores sobre el manejo de revelaciones sensibles sin los recursos apropiados. Cantor explica que normalizar la conversación (preguntando a cada paciente elegible de manera constante y solidaria) puede ayudar a reducir el estigma, ya que todas las pacientes pueden beneficiarse de la educación y los recursos universales, independientemente de sus circunstancias.

“La prueba de detección universal envía un mensaje: No se trata solo de un tipo de paciente”, dijo. “Las consecuencias de no detectar la violencia íntima de pareja o la ansiedad no tratada pueden ser significativas a largo plazo”.

Como parte de los resultados del estudio, el equipo de investigación desarrolló guías de flujo de trabajo clínico paso a paso para la detección, documentación, remisiones e incluso recursos de facturación ya disponibles para profesionales médicos(as). Confiaron en la colaboración de la Oregon Rural Practice-Based Research Network de OHSU para trabajar con clínicas en entornos rurales y escolares en todo Oregón.

“Estas son herramientas tangibles que los profesionales médicos(as) podrán usar mañana”, afirma Cantor. “Esperamos que faciliten la realización de lo que la ciencia ya respalda:   Identificar problemas de forma temprana y ayudar a los(as) pacientes para que reciban la atención que necesitan”.

Además de Cantor, los coautores de OHSU incluyen a Chrystal Barnes, M.P.H., Sonja Likumahuwa-Ackman, M.I.D., M.P.H., Tamar Wyte-Lake, D.P.T., M.P.H., Miranda Pappas, M.A., y Keeley Blackie, C.P.H., M.P.H., así como la Dra. Heidi Nelson, M.P.H., de la Bernard J. Tyson School of Medicine de Kaiser Permanente.

Este estudio fue financiado por una subvención de la Health Resources and Services Administration (HRSA) a través de la Women’s Preventive Services Initiative (WPSI). El contenido es responsabilidad única de los autores y no necesariamente representa las opiniones oficiales de los patrocinadores.

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