Oregon Health & Science University es parte de una nueva iniciativa internacional que aprovecha la inteligencia artificial para desarrollar y mejorar sistemas creados en laboratorio, como los “órganos en un chip” para mejorar la comprensión de las enfermedades y acelerar nuevos medicamentos.
La iniciativa general de £15.9 millones —más de $18.4 millones— está siendo financiada conjuntamente por el Medical Research Council, Wellcome e Innovate UK. Dicha iniciativa está basada en el Reino Unido e incluye ramales investigativos para hígado, cerebro, cáncer, dolor y vasos sanguíneos.
“OHSU está orgullosa de formar parte de esta nueva iniciativa que aprovecha la promesa de la inteligencia artificial de hacer avanzar la salud de la población aquí en Oregón y alrededor del mundo", afirma el presidente de la universidad, el Dr. Shereef Elnahal, M.B.A. “Dentro de décadas, veremos esta era como un punto de inflexión en el avance de nuevas herramientas para mejorar el tratamiento de las enfermedades.”
La parte de la iniciativa que incluye a OHSU corresponde al estudio de los vasos sanguíneos encabezado por Owen McCarty, Ph.D., de la cátedra Gordon Moore de ingeniería biomédica en la School of Medicine de OHSU.
McCarty, capacitado como ingeniero químico, liderara el trabajo en OHSU en conjunto con la Hull York Medical School en el Reino Unido para desarrollar vasos sanguíneos artificiales creados en laboratorio que reproducen aspectos clave del sistema circulatorio humano, tales como el flujo sanguíneo, la estructura de los vasos y la formación de coágulos.
“En estos momentos, simplemente no hay un buen modelo para el sangrado”, explica McCarty. “Uno de los objetivos de este proyecto es estudiar no solo la sangre en circulación, sino también las paredes de los vasos”.
En las décadas venideras, McCarty espera que estas nuevas metodologías de abordaje mejorarán los modelos animales existentes y reducirán —y eliminarán algún día— el uso de modelos animales en su totalidad.
Al desarrollar vasos sanguíneos artificiales adaptables y a escala, el equipo internacional de investigadores espera reproducir aspectos clave del sistema circulatorio humano. El objetivo es acelerar los tratamientos eficaces para las enfermedades cardiovasculares, las cuales son responsables de casi una tercera parte de la mortalidad mundial, con una gran mayoría de esas muertes relacionadas con coágulos de sangre en el corazón, en la forma de ataques cardiacos, o en el cerebro en forma de accidentes cerebrovasculares.
“Nuestra meta es desarrollar métodos confiables sin animales adecuados para el descubrimiento moderno de medicamentos”, señala Simon Calaminus, Ph.D., investigador principal de la Hull York Medical School en el Reino Unido.
McCarty puntualizó que la sangre misma es un órgano crítico del cuerpo: distribuye oxígeno, busca infección o inflamación, recoge desechos y se limpia a través de los riñones.
No obstante, millones de personas en el mundo sufren los efectos de los coágulos sanguíneos.
“El objetivo es asegurarse de que la sangre no se coagule en vasos sanguíneos enfermos, pero también que no se drene en forma de sangrado”, explica McCarty. “Los medicamentos seguros para prevenir ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares deben caminar sobre esta cuerda floja biológica".
McCarty y sus colegas del Reino Unido intentarán responder la pregunta mediante uno de cinco proyectos que se financian con esta iniciativa: ARTEMIS — ARTificial blood vessels for Thrombosis, Endothelial Modeling and artificial intelligence Simulation (simulación con inteligencia artificial y vasos sanguíneos artificiales para trombosis, modelado endotelial).