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Un estudio de OHSU revela que las tasas de consumo de opioides durante el embarazo han aumentado más del doble

Los investigadores/as enfatizan la necesidad urgente de una atención médica integral y accesible para madres y familias
Ante el aumento del consumo de opioides, los investigadores/as de OHSU enfatizan la necesidad de desestigmatizar el consumo de opioides durante el embarazo y conectar a los/las pacientes con atención y recursos para la adicción lo antes posible.
Ante el aumento del consumo de opioides, los investigadores/as de OHSU enfatizan la necesidad de desestigmatizar el consumo de opioides durante el embarazo y conectar a los/las pacientes con atención y recursos para la adicción lo antes posible. (Getty Images)

Una nueva investigación de Oregon Health & Science University descubrió que la tasa de consumo de opioides durante el embarazo se ha duplicado en la última década.

El estudio, publicado hoy en el Journal of Addiction Medicine, también identificó riesgos significativamente mayores de complicaciones de salud materna e infantil en pacientes con diagnósticos relacionados con opioides durante el embarazo.

Estados Unidos tiene una de las tasas más altas de consumo de opioides a nivel mundial, y el consumo de estas sustancias durante el embarazo también está aumentando. Aun así, la mayoría de los datos disponibles sobre el consumo prenatal de opioides provienen de estudios internacionales. Además, los estudios realizados en los Estados Unidos generalmente se han centrado en un conjunto limitado de resultados.

Jamie Lo, M.D., M.C.R., tiene el pelo largo, liso y negro, viste una camisa negra y pantalones negros, y aparece sonriendo en una zona ajardinada de OHSU.
Jamie Lo, M.D., M.C.R. (OHSU)

“Dada la prevalencia y la gravedad de este problema, nos sorprendió ver la falta de estudios a gran escala disponibles”, dijo Jamie Lo, M.D., M.C.R., profesora asociada de obstetricia y ginecología (medicina materno-fetal) en la School of Medicine de OHSU y autora principal del estudio.

Los médicos científicos/as de OHSU buscaron comprender mejor el alcance moderno del cconsumo de opioides durante el embarazo y los impactos específicos en la salud de las madres y los bebés, lo cual es información fundamental para que los profesionales médicos/as puedan mejorar el asesoramiento a pacientes y la atención prenatal.

Su nuevo estudio fue uno de los estudios poblacionales más grandes que examinó los resultados de salud materna e infantil asociados con un diagnóstico relacionado con opioides en el embarazo durante la última década.

“Lamentablemente, sabemos que muchas personas que consumen opioides durante el embarazo dudan en pedir ayuda por miedo a ser juzgadas, y esperamos ver que eso cambie”, dijo Lo. “Como profesionales médicos, nuestro objetivo es apoyar a los pacientes en un embarazo saludable y la transición a la paternidad. Estos datos muestran que, para quienes luchan contra la adicción, esto debería incluir atención multidisciplinaria personalizada y oportuna más allá de los controles prenatales estándar”.

Riesgos para el bebé y la madre

El gran estudio de cohorte retrospectivo utilizó datos hospitalarios de California, que abarcaron más de 5.5 millones de pacientes. El análisis de OHSU mostró que la prevalencia de un diagnóstico relacionado con opioides aumentó más del doble, del 0.14% en 2008 al 0.33% en 2020, lo que refleja la alarmante tendencia creciente a nivel nacional del consumo de opioides.

El estudio también encontró que un diagnóstico prenatal relacionado con opioides estaba asociado con un riesgo significativamente mayor de resultados negativos para el bebé, incluido el ingreso a unidades de cuidados intensivos neonatales, dificultad respiratoria, parto prematuro y muerte. Esto también resultó cierto en lo que respecta a los resultados maternos: los resultados mostraron que las personas embarazadas de esta población tenían un riesgo significativamente mayor de sufrir complicaciones graves e inesperadas, como hipertensión, hemorragia o necesidad de transfusiones de sangre.

De cara al futuro, el equipo de investigación espera realizar estudios adicionales que exploren los impactos únicos del consumo de opioides en pacientes que tienen otras afecciones, incluidos trastornos de salud mental o consumo de otras drogas, alcohol o nicotina. Además, el equipo de investigación dice que es necesario comprender mejor el impacto de la clase de opioides (si las sustancias son naturales, semisintéticas o sintéticas), así como el momento de consumo, el método de consumo y la potencia del fármaco.

Mejorar los resultados, fortalecer a las familias

Para abordar este problema creciente, los investigadores/as enfatizan que se necesitan urgentemente mejoras en el acceso y la prestación de la atención. En concreto, señalan que los/las pacientes no deberían ser atendidos/as por un profesional médico individual, sino que la atención debería adoptar un enfoque de salud integral e incluir medicina de adicciones, atención primaria y profesionales de salud pediátrica.

Kristin Prewitt, M.D., M.P.H., tiene el pelo largo rubio oscuro, lleva un jersey de cuello alto gris y aparece sonriendo en una fotografía tomada en un estudio.
Kristin Prewitt, M.D., M.P.H. (OHSU)

“Los/las pacientes que cursan un embarazo ya enfrentan muchas dificultades para acceder a la atención, pero las personas con trastornos por consumo de opioides enfrentan barreras adicionales. Aquí en Oregón, solo uno de cada cuatro programas de tratamiento residencial ofrece atención a personas embarazadas, y algunos condados no tienen recursos disponibles para atención obstétrica ni atención de adicciones”, afirmó la Dra. Kristin Prewitt, M.P.H., becaria de la sección de medicina de adicciones y del departamento de medicina maternofetal de OHSU, y coautora del estudio.

“La evidencia muestra que vincular a los/las pacientes con la atención de manera más temprana mejora los resultados. Si somos conscientes desde el principio de que una persona se enfrenta a estos riesgos adicionales, podemos garantizar que reciba atención personalizada y multidisciplinaria en los períodos prenatal y posnatal, y en última instancia, cuando pase a la atención pediátrica con su niño/a”.

Este trabajo ya está en marcha en Oregón. Recientemente, el Oregon Perinatal Collaborative, u OPC, y su socio, Comagine Health, recibieron financiación a largo plazo para mejorar la prestación de atención por consumo de sustancias a personas embarazadas en entornos de internación y ambulatorios. A partir del nuevo año, los sistemas de salud de todo el estado pueden inscribirse para trabajar con OPC para abordar las brechas existentes en la atención y crear soluciones que satisfagan mejor las necesidades complejas de las personas y las familias. Estos cambios permitirán que los/las pacientes que necesitan atención obstétrica y por consumo de sustancias simultáneamente reciban servicios integrales en un entorno no estigmatizado.  

Prewitt dice que estos esfuerzos tendrán un impacto en los/las pacientes y sus familias mucho después del embarazo y el parto.

“Aquí en Oregón, tenemos un gran problema de separación familiar debido a la adicción, y se debe a que no tenemos acceso adecuado al tratamiento y la atención”, dijo. “Esperamos que nuestra investigación contribuya a las importantes conversaciones que se están dando en nuestro estado sobre los problemas de adicción y atención de la salud materna, y que ayude a generar cambios para mejorar la salud y la estabilidad de las familias”.

Shereef Elnahal, médico con máster en administración de empresas, tiene la cabeza rapada, viste traje y corbata y aparece sonriendo en una zona ajardinada.
Shereef Elnahal, M.D., M.B.A. (OHSU)

“La Dra. Lo, la Dra. Prewitt y sus colegas ofrecen nuevos conocimientos sobre la preocupante epidemia de opioides durante el embarazo con este impactante estudio. OHSU se compromete a reducir el estigma en torno a esta atención cuando más se necesita”, afirmó el presidente de OHSU, Shereef Elnahal, M.D., M.B.A.

La investigación presentada en esta publicación fue financiada por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, bajo el número de subvención DP1DA056493. El contenido es responsabilidad exclusiva de los autores y no refleja necesariamente la opinión oficial de los Institutos Nacionales de Salud.

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