Una investigación de Oregon Health & Science University ha revelado que las leyes que restringen el acceso al aborto pueden afectar de forma desproporcionada los embarazos concebidos mediante tratamientos de fertilidad.
El estudio, publicado hoy en JAMA Health Forum, reveló que los estados con regulaciones específicas para los proveedores de servicios de aborto, también conocidas como leyes TRAP, presentan peores resultados en materia de salud materna para las pacientes que utilizan tratamientos de fertilidad, en comparación con los estados que no tienen este tipo de leyes.
Las pacientes con diagnóstico de infertilidad ya presentan un mayor riesgo de complicaciones de salud durante el embarazo y el parto, como hemorragias, diabetes gestacional, restricción del crecimiento fetal, histerectomía, parto prematuro y muerte fetal intrauterina. El estudio de OHSU tenía como objetivo comprender mejor cómo la falta de acceso a una atención integral de salud reproductiva en muchos estados crea riesgos adicionales para estas pacientes.
“Las personas con embarazos muy planificados y deseados quizás no sean las que solemos tener en mente cuando hablamos del impacto de las restricciones al aborto, pero su salud y seguridad se ven considerablemente afectadas”, afirmó la Dra. Molly Kornfield, profesora adjunta de obstetricia y ginecología en la School of Medicine de OHSU y autora principal del estudio. “Estos datos demuestran lo que ya sabemos: Las restricciones al aborto no existen en el vacío: afectan a todas las personas que necesitan atención médica reproductiva”.
En este estudio de cohortes retrospectivo basado en la población, los investigadores analizaron las estadísticas de salud neonatal y materna de más de 400,000 nacimientos concebidos mediante tratamientos de fertilidad entre 2012 y 2021. Los resultados mostraron un aumento estadísticamente significativo en las complicaciones graves de salud materna, incluyendo transfusiones de sangre, ingreso en la unidad de cuidados intensivos, histerectomía no planificada y ruptura uterina, que pueden poner en peligro la vida y comprometer la fertilidad futura.
Más información: OHSU continues to lead advancement in reproductive health
Si bien se necesita más investigación para comprender las causas fundamentales de estos efectos, los investigadores plantean la hipótesis de que intervienen varios factores, entre ellos el cierre generalizado de clínicas de fertilidad, la migración de proveedores de servicios de aborto desde estados con leyes restrictivas, así como una escasez nacional continua de obstetras y ginecólogos.
El equipo de investigación afirma que las repercusiones de las leyes TRAP han modificado la forma en que asesoran a las pacientes y prestan atención médica. Por ejemplo, pueden aconsejar a las pacientes que viajen con más precaución durante el embarazo, ya que no recibirán el mismo nivel de atención médica en todos los estados. Esto es especialmente cierto para las personas que ya se enfrentan a barreras y discriminación dentro del sistema de atención médica, incluidas las personas de color, las inmigrantes y las personas LGBTQ+.
“Tenemos la suerte de vivir y ejercer la medicina en Oregón, donde podemos ofrecer atención médica reproductiva integral basada en la evidencia, pero lamentablemente este no es el caso en muchas otras zonas”, dijo el Dr. Samuel Melville, médico residente del departamento de obstetricia y ginecología de OHSU y coautor del estudio. “Si queremos apoyar de verdad la salud de los niños y las familias, debemos reconocer que la reproducción segura incluye la atención relacionada con el aborto”.